La patria del patrón: tierra, poder y patriotismo
Alexandro Tepas Lapa (ES)
Alexandro Tepas Lapa (ES)
Resumen:
El texto reflexiona sobre el concepto de patria en El Salvador desde una perspectiva crítica e histórica, analizando la continuidad del poder y la concentración de la tierra desde la independencia de 1821 hasta la actualidad. Cuestiona la narrativa oficial del patriotismo y propone una mirada pluricultural y popular basada en la memoria y la identidad colectiva
Sin exagerar, es la patria del patrón y de los gobiernos de turno desde 1821, donde el pueblo es convocado cada 15 de septiembre a hacer patriotismo y show azul. Desde 1821, la política estatal ha garantizado la tierra y los recursos para las élites, mientras la mayoría de la población quedó despojada de sus tierras comunales y de su derecho a la pertenencia. Los gobiernos que han pasado por la historia, aunque diferentes en apariencia, han sostenido este modelo, adaptando sus formas, pero manteniendo la esencia: la concentración del poder y de la tierra en manos de unos pocos.
En este contexto, hablar de patria para la mayoría se vuelve difícil. El ciudadano actual debe alquilar vivienda y tierra, y su “patriotismo” muchas veces se reduce a agradecer al Estado y a los patrones por dar trabajo o permitir el acceso a lo que antes era suyo. Incluso los espacios públicos, llenos de folclor, no siempre son verdaderamente públicos ni representan la identidad popular, sino que son escenarios simbólicos controlados por quienes detentan el poder.
Por eso, hablar de un patriotismo verdadero implica mirar más allá de lo que el Estado promueve. Recuperar los símbolos originarios —como el Señorío de Cuscatlán, tierra de collares, o las innumerables aguas de Sonsonate— nos recuerda la memoria, la riqueza cultural y la relación ancestral con la tierra y la comunidad. Proponer una versión del Himno Nacional desde la visión pluricultural y del pueblo, en lugar de la visión criolla del Estado, es un acto de dignidad: una forma de enseñar que la verdadera patria se construye desde la identidad, la memoria y la participación de todos, no solo desde los intereses de los gobernantes o los patrones.
La educación, entonces, tiene un papel central: formar generaciones que comprendan que el patriotismo auténtico no depende de discursos oficiales, ni de espacios simbólicos controlados, sino del reconocimiento de nuestros derechos, nuestra tierra y nuestra historia.
Solo así podremos hablar de una patria que sea de todos, y no únicamente de los patronos que explotan nuestro pueblo, y por esa razón innegable muchos se van a trabajar a Estados Unidos donde se les paga hasta 10 veces más.
Desde hace más de dos siglos, a nuestro pueblo se le ha hecho creer que la llamada “independencia” fue una gesta heroica para alcanzar la libertad. Sin embargo, la verdad histórica muestra que fue un acuerdo de élites criollas para sustituir la corona española por un nuevo control político y económico, dejando a la gran mayoría de la población —más del 85%, de raíz originaria— sometida a un sistema de explotación, desigualdad y despojo.
Esa gran mayoría, compuesta por pueblos nativos y sus descendientes, nunca fue consultada ni incluida. Al contrario: ha sido utilizada como base social, manipulada en nombre del patriotismo, el civismo escolar y el folklorismo, mientras se mantienen las estructuras de poder intactas. Tanto los pocos que han despertado a esta realidad como los muchos que, producto de la educación asimilativa, aún no perciben con claridad la historia, han sido víctimas del mismo modelo que durante 203 años sigue beneficiando a unos pocos.
Por eso, celebrar cada 15 de septiembre sin memoria crítica es como encubrir la estafa más grande de nuestra historia: la del supuesto nacimiento de una nación libre, cuando en realidad se consolidó la dependencia y el sometimiento. Celebrar la independencia es como cantarle las mañanitas a un ladrón que llegó a estafarte y despojarte de tus bienes y riquezas.
“Festejar la independencia es como brindar por el verdugo que te encadenó hace 203 años.”
“Celebrar la independencia es como besar la mano del que te robó la tierra y la libertad.”
“Decir ‘independencia’ cada 15 de septiembre es repetir la mentira que nos mantiene sometidos.”
|“La independencia criolla no nos liberó: fue el contrato de esclavitud disfrazado de patria.”
“Honrar la independencia es como aplaudir al estafador que sigue viviendo de lo que te quitó.”