Un pilar para la historia: Celebración del fondo de obras de la Editorial Costa Rica.
Revista Zanatillo | Costa Rica
Por: Andrés Angulo Milano
Revista Zanatillo | Costa Rica
Por: Andrés Angulo Milano
«La Revista Zanatillo se hizo presente el pasado 14 de octubre en la celebración del fondo de obras literarias y artísticas de la Editorial Costa Rica, realizada en el foyer del Teatro Nacional, edificio patrimonial que acogió esta actividad. El encuentro giró en torno a la mesa redonda titulada "El libro y sus formas: el arte de editar"».
Comprendiendo la importancia de la función pública ante la defensa y la promoción de la obra innmaterial de su pueblo, asistimos a la celebración del fondo de obras de la Editorial Costa Rica. Esta actividad se desarrolló además en el marco de la celebración de aniversario de la apertura del Teatro Nacional, hoy un pilar central de la visibilidad estatal de sus esfuerzos de promoción cultural.
Invitación difundida al público general.
Fundada el 10 de junio de 1959 mediante la Ley N.º 2366, la Editorial Costa Rica es una institución pública que ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo y la difusión de la literatura costarricense. A lo largo de su trayectoria, ha contribuido a la promoción de la lectura y al fortalecimiento de la producción cultural del país mediante la edición, publicación y comercialización de libros y audiolibros, así como la gestión de derechos de autor. Su labor se sustenta legalmente en principios de excelencia, creatividad y confiabilidad.
Con un fondo editorial integrado por aproximadamente 1300 obras, la institución resguarda un valioso legado literario e intelectual que refleja la diversidad de voces, pensamientos y expresiones culturales de Costa Rica. Este acervo constituye una parte significativa del patrimonio cultural del país, al preservar y difundir obras que han contribuido a construir su memoria colectiva y su identidad nacional.
En esta ocasión el foyer del Teatro, que nos acogió, se vio rodeado de una diversidad de portadas de ediciones presentes y pasadas. Estas representan tanto las manifestaciones artísticas como la transformación de las sensibilidades que han facilitado la gestión del proyecto editorial mismo que la institución lleva adelante.
Bajo el título «El libro y sus formas: el arte de editar», el encuentro contó con la moderación de Mariamalia Blanco y la participación de Laura Solano, de la Editorial Costa Rica; Carlos Aguilar, de Ediciones Perro Azul; y la autora e ilustradora Vicky Ramos. Respectivamente de izquierda a derecha. La mesa redonda abrió un espacio de diálogo en torno a los distintos oficios que intervienen en la elaboración de una publicación y al papel que desempeñan las editoriales en el desarrollo de la literatura y las artes gráficas.
Imagen cortesía Facebook de la Editorial Costa Rica.
La actividad invitó, además, a considerar los desafíos contemporáneos del sector editorial y la necesidad de fortalecer los espacios de encuentro entre autores, editoriales y públicos lectores.
En ello también se identificó la trascendencia del diálogo entre el editor y el autor dentro de un proceso de publicación. Eso llegando incluso a la generación de una dialética en función de la sociedad. Esto porque la Editorial Costa Rica posee en su fondo editorial obras hasta del siglo pasado. Un ejemplo de un diálogo inter temporal fue el resultado de la reedición de la obra Concherías de Aquileo Echeverría. Aquileo, quien fue amigo de Rubén Darío en su momento, ha sido reconocido como un gran promotor del costumbrismo. En este caso, a través del ejercicio artístico fue posible evidenciar no solo esas dinámicas de la costumbre popular costarricense, pero también de las dinámicas vejatorias de la condición humana que están evidentes como parte de un intertexto. La nueva edición las ha decidido sacar a luz a través del acto creativo artístico.
La actividad también se desarrolla dentro de un contexto marcado por los cambios tecnológicos y las nuevas formas de producción y circulación del libro. Esta transformación también fue abordada por los expositores a partir de sus propias experiencias, quienes reflexionaron no solo sobre la evolución de las tecnologías utilizadas como soporte de la producción literaria, sino también sobre el crecimiento y la diversificación del sector editorial costarricense.
En este sentido, destacó la intervención de Carlos Aguilar, quien recordó cómo algunas iniciativas editoriales surgieron inicialmente a partir de servicios de impresión y maquetación, orientados principalmente a satisfacer las necesidades de centros de investigación y a la producción de documentos técnicos. Con el paso del tiempo, estas experiencias comenzaron a transformarse mediante la incorporación de proyectos de carácter literario y cultural, acompañados por la evolución de las herramientas tecnológicas y los procesos de producción editorial.
Más allá de estos avances, los participantes coincidieron en la importancia de preservar y, cuando sea necesario, recuperar el diálogo directo entre las personas autoras y quienes desempeñan las labores de edición. Este intercambio, entendido como parte esencial del proceso creativo, permite construir una relación de colaboración en la que ambas partes contribuyen al desarrollo de la obra. De esta manera, la conversación puso de relieve la necesidad de equilibrar las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías con la dimensión humana, crítica y colectiva que caracteriza al oficio editorial.
Nuevas versiones y diversidad de estilos para el diseño de portadas.
Un momento de especial atención para los asistentes fue el espacio de análisis de la portada de la obra "El Gato de sí mismo" de Uriel Quesada, en el que se destaca la presencia de un perro y el diálogo visual y conceptual que conlleva al expectador de la obra.
Al inicio, la noche nos saludó con el abrazo de una humedad de época lluviosa. Los rayos luego fueron acentos a la palpable emoción y orgullo con que se desarrollaba el diálogo dentro de la mesa expositora y luego, en el brindis final en el jardín.
Iniciativas como esta permiten reflexionar sobre la vigencia de la edición como una práctica cultural que trasciende la publicación misma de textos desde un punto de vista meramente mercantil y contribuye a mantener y engrandecer la memoria literaria y artística dentro de nuestra diversidad humana.
Finalmente, reiteramos nuestro agradecimiento a las personas involucradas, tanto del Teatro Nacional como de la Editorial Costa Rica, por hacer posible este espacio de encuentro y reflexión de experiencias, así como por su disposición a compartirlo con el público general.
Desde nuestra perspectiva como proyecto editorial independiente, consideramos extraordinariamente valiosos los conocimientos y las experiencias compartidas por las personas expositoras. Este acercamiento nos permitió comprender con mayor profundidad los procesos de trabajo, las prácticas y los desafíos que han acompañado la trayectoria de la Editorial Costa Rica, institución que, por su legado histórico y su contribución al desarrollo de la literatura nacional, continúa siendo uno de los principales referentes del sector editorial costarricense.